El teatro espiritual de Buddhadāsa Bhikkhu en Suan Mokkh
Wat Suan Mokkh – el jardín de la liberación- es un monasterio forestal situado a unos seiscientos kilómetros al sur de Bangkok. Fue fundado en 1932 por Buddhadāsa Bhikkhu (1906-1993), una de las figuras más singulares, innovadoras y controvertidas del budismo tailandés contemporáneo.
El pensamiento de Buddhadāsa Bhikku (↑).

Las interpretaciones de Buddhadāsa de las enseñanzas budistas (en adelante: «Dhamma») fueron innovadoras y modernistas. La idea central se basaba en que el renacimiento no es de un cuerpo sino de un “yo” mental. Es decir, el renacimiento no se trata de un proceso biológico que ocurre tras la muerte, sino como un fenómeno psicológico inmediato: el surgimiento reiterado de la idea de “yo”. De esta manera, los renacimientos son instantáneos, en función de la impermanencia de la mente; es decir, la mente renace cada vez que surge algún tipo de apego.
Por otro lado, los planos de la cosmología budista de cielos e infernos son estados mentales, y el Nibbāna -conocido como la liberación del ciclo de reencarnaciones- se define como la mente libre de la idea de “yo” y lo “mío”.
El teatro espiritual: una pedagogía visual del Dhamma.
Esta visión encuentra una de sus expresiones más singulares en el teatro espiritual de Suan Mokkh.

“El teatro espiritual es una gran sala cubierta por fuera con copias, hechas aquí, de antiguos relieves escultóricos de los primeros santuarios budistas de la India, y por dentro con una ecléctica colección de pinturas, originales y copiadas, de todas las escuelas budistas, otras religiones, folclore, fábulas y catálogos de flores. Siempre hay bhikkhus disponibles para ayudar a los visitantes a descubrir el significado del Dhamma en estas pinturas. Para la mayoría, el Teatro es extraño pero interesante, algo que podría despertar alguna indagación espiritual. Si bien hacer turismo en Wats es algo habitual, tomarse el tiempo para examinar el propio corazón no lo es.” (Fuente: Archivos de Buddhadasa Indapanno).
Buddhadāsa reinterpretó imágenes tradicionales de diferentes escuelas del budismo, e incluso ideó algunas propias junto con sus seguidores. Cielos, infiernos, demonios o escenas cotidianas son utilizadas como alegorías de la mente para hacer reflexionar sobre el apego, la aversión, la ignorancia, la confusión o la claridad mental. De este modo, las imágenes del teatro espiritual funcionan como mapas visuales de estados mentales.
La entrega de los ojos del Dhamma (↑).

«Los ojos se refieren al Dhamma, la comprensión de la verdad que enseñó el Buda. Sin un ojo, no se puede ver la luz ni el mundo. Sin sabiduría, no se puede comprender la verdad del mundo. El gran Faraón posee una gran cantidad de ojos a través de los cuales ofrece el Dhamma a la gente. El Faraón puede representar al Buda, a sus discípulos, a monjes o a cualquiera que enseñe y difunda el Dhamma. La abundancia de ojos, junto con el gesto de la mano del Faraón, ilustra que el Dhamma está en todas partes, fácilmente disponible para su estudio y práctica.
A pesar del afán del Faraón por conceder los ojos, pocos acuden a recibirlos; muchos huyen ciegos y decapitados. Esto sugiere una sociedad más satisfecha con los placeres sensuales y el consumismo que con la búsqueda de la sabiduría espiritual. La población descabezada es desenfrenada, representada por su desnudez. Apenas pueden controlar sus principios éticos y morales, y tienden a violarlos sin ningún pudor. Las pocas personas con buen ojo visten con pulcritud, son humildes y serenas. Se avergonzarían de sus malas acciones y no se atreverían a violar los códigos de conducta éticos y religiosos.
Este mosaico fue concebido e instalado por Kovit Khemananda, un joven bhikkhu de Suan Mokkh en aquel entonces, quien posteriormente se convertiría en uno de los artistas, poetas y maestros de Dhamma más venerados de Tailandia en el siglo XX. Kovit relata que Buddhadasa Bhikkhu se mostró muy entusiasmado al considerar la idea por primera vez y sugirió: «Que parezca egipcio»». (Fuente: Buddhadasa Indapanno Archives)


Los seis elementos.
«Cuatro figuras humanas rinden homenaje al rey. Representan los Cuatro Grandes Elementos -Tierra (solidez), Agua (cohesión), Fuego (temperatura) y Aire (movilidad)- que son características de toda materia. El quinto elemento, Espacio, rodea a los demás. El rey es una representación del sexto elemento: el elemento Conciencia (Viññanadhātu). El rey (o la mente) se muestra como superior y en control de los otros cuatro elementos que representan la corporeidad.
El espacio debe considerarse más allá y distinto de los elementos mente (nāma) y cuerpo (rūpa), aunque algunas escuelas de pensamiento consideran el espacio como un aspecto de la mente. Según este último enfoque, solo dos elementos están presentes: mente y cuerpo. Sin embargo, existen tres elementos: el elemento con forma y compuesto de materia corpórea (Rūpadhātu). El elemento sin forma y abstracto (Arūpadhātu), y el cese de cuerpo y mente (Nirodhadhātu) experimentado como vacuidad. El elemento espacio debe considerarse nirodhadhātu. Los tres últimos dhātus o elementos, forma, ausencia de forma y cesación, no son ideas abstractas, sino que se relacionan con ciertas experiencias obtenidas mediante la práctica de calmar, concentrar y enriquecer la mente con sabiduría. De igual manera, los primeros cuatro grandes elementos también pueden experimentarse mediante la atención plena del cuerpo.» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960)
Los tres tipos de anhelos.
«En esta ilustración, un elefante, que simboliza a todos los seres, extrae agua de los tres estanques del anhelo: el anhelo de placeres sensuales, el anhelo de existencia y el anhelo de no existencia. Beber de los estanques representa nuestra complacencia en los tres anhelos.» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

El surgimiento dependiente (Paṭiccasamuppāda).
«El elefante, que representa a todos los seres, lleva los tres estanques del anhelo dentro de sí mismo. El elefante es engullido por una pequeña rana verde que manifiesta el surgimiento dependiente […]. El anhelo da lugar al aferramiento (upādāna), que conduce a la existencia (bhava) y, en consecuencia, causa el nacimiento (jāti). La rana del anhelo (tanhā) es devorada por una serpiente que simboliza el aferramiento (upādāna), que a su vez es devorada por un pájaro que simboliza el devenir mental (bhava) mientras éste se posa sobre cañas frágiles y huecas como nuestros cuerpos (que simbolizan los nacimientos). Las raíces de las cañas son roídas por cuatro ratones que representan el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, eventos que marcan el fin de nuestras vidas» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).



La ignorancia.
«Esta es una representación de la ignorancia (avijjā) y el método para superarla. El hombre en el centro de la imagen monta sobre un demonio, empuñando un disco en una mano y una espada en la otra. El demonio simboliza la ignorancia, mientras que las armas representan la sabiduría y significan la victoria de esta sobre la ignorancia. Ambas esquinas de la imagen muestran diferentes tipos de ignorancia. En la esquina derecha, el hombre que alimenta a un gallo indica su apego a sus posesiones y su esclavitud. En la esquina izquierda, el hombre que sostiene una serpiente y una cesta de pesca simboliza la ignorancia al confundir la serpiente con un pez. Aquí, un hombre confunde el mal con el bien, o el sufrimiento con la felicidad» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

«Un hombre atrapado en la rueda del renacimiento continuo. La secuencia de un hombre mordido por un perro, ahogándose y enfrentándose a un león enseña que, una vez atrapado en la rueda de la vida, uno se enfrenta a todo tipo de problemas, miedo y muerte. Pero el cautivo no comprende el significado ni la causa de su difícil situación por su ignorancia; su experiencia vital es sufrimiento (dukkha)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

Efectos de la ignorancia.
«La parte superior de la imagen muestra un elefante atrapado en el lodo de la ignorancia. Cuanto más lucha el elefante, sin saber cómo liberarse, más se hunde. Esto mismo ocurre con muchas personas que comprenden cómo están atrapadas en sus vidas. Al no discernir las causas de sus problemas, no se dan cuenta de la trampa. El sabio que está cerca, desapegado de la confusión, nos avisa de tener cuidado con este lodo traicionero. En la parte inferior, ambos personajes llevan coronas de alta posición, lo que significa que, independientemente de la posición social, uno también está sujeto a la ignorancia de la verdadera condición del samsara. Por lo tanto, alcanzar la libertad no es fácil. El sabio, sentado a gusto, es aquel que ha comprendido la verdad, desapegado y libre» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).


«Los peces, en su hábitat natural, el agua, no la reconocen como tal porque su entorno nunca ha cambiado, por lo que carecen de base de comparación. Los hombres tampoco son conscientes de dukkha (insatisfacción) porque no conocen otra cosa. El agua simboliza el Océano del Peregrinar, mientras que la tierra firme, cercana, es el Nibbana, al que los peces nunca piensan acercarse (como los hombres no piensan en acercarse al Nibbana, que está tan cerca de ellos)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
Los estadios del conocimiento (ñāṇa)(↑).

las cuatro etapas del conocimiento que conducen al Nibbāna
«El conocimiento conforme a la verdad (saccānulomikā-ñāņa) se ilustra con el hombre (esquina inferior izquierda) que acaba de encontrar una piedra preciosa mientras arranca lotos en un estanque, mientras que el hombre que sostiene la gema (abajo a la derecha) simboliza la obtención del conocimiento maduro (gothrab-ñāŁ). Arriba a la izquierda, el hombre que levanta con alegría la gema sobre su cabeza representa el Conocimiento del Camino (magga-ñāņa), y el hombre arriba a la derecha que aprecia la calidad impecable de esa gema simboliza el Fruto del Camino (phala-ñāņa)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El cambio de linaje (gotrabhū-ñāṇa).
«Aquí, la vaca, que representa a la persona común, se libera de su corral gracias a su atención plena (simbolizada por la cuerda) y, por lo tanto, del ciclo de renacimientos. Al salir de su recinto, surge el conocimiento maduro. La libertad se ha asegurado mediante el uso de la atención plena y la sabiduría, simbolizadas por la lanza afilada, de modo que la vaca está preparada para abandonar su mundanalidad común por lo supramundano del Nibbāna. Una transformación dramática se muestra en la imagen superior: en lugar de una vaca encerrada, un hombre en el sendero supramundano vuela sin esfuerzo, sosteniendo dos lotos en sus manos (quizás simbolizando la pureza y la compasión)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El conocimiento conforme a la verdad (saccānulomika-ñāṇa).
«El barco representa el cuerpo (rūpa) y su dueño, de pie en la proa, es la mente (citta). El barco cruza del ardiente mundo de la mortalidad a la otra orilla del Nibbāna, representada por las Tres Gemas que señala el dueño del barco (la mente). La tripulación y el equipo a bordo son las diversas enseñanzas necesarias para cruzar los mares del vagar sin rumbo en el nacimiento y la muerte (samsāra). El Noble Óctuple Sendero y otros Dhammas necesarios, como la fe (saddhā) o la sabiduría (paññā), son esenciales para guiar el barco. De estas enseñanzas, la Visión Correcta (Sammāditthi) es la más importante.
La importancia de la visión correcta y la sabiduría se demuestra con el ave posada en lo alto del mástil del barco. Si el barco se desvía, se envía al ave para establecer el rumbo correcto. Esta práctica de usar un ave marina para la navegación se remonta a hace tres o cuatro mil años, cuando no se disponía de brújulas ni otros instrumentos de navegación. Desde la popa del barco, el capitán, que representa la atención correcta (sammā-sati), gobierna el barco» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).


La forma de escapar de los cinco agregados.
«Un hombre que huye de cinco ladrones llega a un río donde descubre un cadáver flotando; salta sobre él y cruza el río. En lugar de ladrones, se han dibujado cinco pájaros en la esquina derecha, que también representan los cinco agregados (khandha): cualidad material (rūpa), sensación (vedanā), memoria (saññā), voliciones (saikhāra) y conciencia (viññānā). Todos estos se caracterizan por el apego (upādāna) y constituyen un análisis completo del propio ser.
El cadáver usado para cruzar el río es un cuerpo putrefacto, repugnante y desagradable. No debe suponerse que el cuerpo en la enseñanza budista deba ser despreciado, ni se encuentran las consecuencias de hacerlo en las enseñanzas budistas (autoagresión, mortificaciones..). Sin embargo, la verdadera naturaleza del cuerpo debe verse con perspicacia, como realmente es y no como uno desearía que fuera, ya que todos la conocen, cuando es natural pensar en él: edad, enfermedad y muerte. Sin embargo, el cadáver sigue siendo útil para alcanzar la otra orilla del Nibbāna. Los monjes y los laicos que sostienen flores de loto son aquellos que han comprendido la verdad y reconocido los peligros de los cinco montones que constituyen una «persona» y ya no están apegados a ellos» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

El conocimiento de la ecuanimidad respecto a los fenómenos condicionados (saṅkhārupekkhā-ñāna).
«Anteriormente, el aspirante estaba apegado a los fenómenos de la existencia: su cuerpo (rūpa), sentimiento (vedanā), memoria (saññā), voliciones (saikhārā) y conciencia (viññāņa), que confundía con su ego o personalidad. Al depositar confianza en la realidad de estas falsas impresiones, fue víctima del proceso de la existencia (bhava). Al no estar ya cautivo de ellas, se ha vuelto indiferente a sus presiones y confinamientos. Como el hombre de la ilustración que observa a su ex-esposa haciendo el amor con otro hombre, está libre de angustia y de involucramiento emocional. Es completamente impasible e indiferente» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El conocimiento del deseo de liberación (muccitukamyatā-ñāṇa).
«El ciervo ladrador atrapado en una trampa desea la libertad, lo que enfatiza una vez más la importancia de la sexta etapa del conocimiento. La mitad inferior de esta imagen representa la séptima etapa del conocimiento, derivada de la contemplación reflexiva, (patisankha-ñāna)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El conocimiento que surge de la contemplación (paṭisaṅkhā-ñāṇa).
«El hombre tiene la serpiente firmemente agarrada por el cuello y un hombre sabio le advierte del peligro, por lo que desea librarse de esta serpiente venenosa de las impurezas mentales. Pero antes de poder librarse de la serpiente, primero debe debilitarla agarrándola con fuerza del cuello, liberándola así de su brazo. A continuación, debe levantarla por encima de su cabeza, balanceándola rápidamente hasta que se debilite. Cerca de la muerte, la serpiente puede ser fácilmente arrojada lejos; o puede ser golpeada hasta la muerte. Rendir homenaje a la Triple Joya es una forma de reducir la influencia de las impurezas, la generosidad, la observancia de los preceptos y el desarrollo de la mente mediante la práctica meditativa. Todas estas prácticas valiosas deben acumularse en oposición al poder que ejercen las impurezas» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
«Se decía que Rāhu, el monstruo celestial, era la causa de los eclipses al comerse la luna. Es el personaje central que ilustra el conocimiento del deseo de liberación (muccitukamyatā-ñāṇa). El aspirante a este conocimiento, simbolizado por la luna, busca escapar de la destrucción impuesta por el monstruo celestial que representa el ciclo de renacimientos (saṁsāra). Esta imagen se utiliza popularmente en las puertas de los monasterios siameses para recordar a los fieles que deben liberarse del ciclo de renacimientos.» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

La sabiduría surgió del barro.
«Esta imagen es otro símbolo de mente (nāma) y cuerpo (rūpa). El cuerpo aquí se representa como el lodo bajo las aguas, mientras que la mente es el loto que brota del lodo. A diferencia de la repugnancia del cuerpo, el loto es fragante y puro. La turbulencia de las aguas y los peces que habitan en ellas son todos los deseos mundanos que agitan la mente. El hombre que emerge del loto sostiene un disco y una espada que simbolizan la sabiduría que corta y elimina todas las impurezas (kilesa). La impureza aquí está representada por el niño que se acerca al hombre iluminado, quien, triunfante, no le presta atención. El hombre en la esquina derecha, que sostiene el fruto del loto, ha practicado la meditación y ha encontrado la salida de la oscuridad, habiendo visto por sí mismo el Fruto del Dhamma» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

El conocimiento del miedo (bhaya-ñāṇa).
Imagen derecha: «Aquí, el niño (o la persona inmadura) se asusta ante el león, mientras que, arriba, el monje aspirante (que representa a la persona madura capaz de afrontar algunos hechos indeseables) se da cuenta del miedo en el niño, el león y en todos los seres.» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El conocimiento del desencanto (nibbidā-ñāṇa).
Imagen izquierda: «El aspirante observa su casa en llamas. Tras presenciar la la impermanencia de su casa, su insatisfacción y su no-yo arderán en llamas. Evitará y sentirá miedo de todos los elementos. (La palabra «casa» se usa a menudo como símbolo del cuerpo que arde constantemente con el cambio y la descomposición, y que arde tras la muerte en la pira)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).



El conocimiento de la contemplación de los tres signos (impermanencia, sufrimiento, impersonalidad) (sammasana-ñāṇa)
Parte inferior de la imagen: «tras haber considerado la verdad relativa al nacimiento, la vejez y la muerte, la figura de pie en la esquina inferior derecha ha alcanzado la sabiduría espiritual (paññā). El niño de la izquierda representa el nacimiento; el anciano sentado machacando su nuez de betel simboliza las limitaciones de la vejez; mientras que el cadáver del centro representa la muerte, así como la comprensión y apreciación de la misma, derivadas del conocimiento profundo. Mediante la adquisición de este conocimiento, se puede ver y comprender claramente la cualidad de la impermanencia (aniccā), la insatisfacción (dukkha) y el altruismo (anattā)» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
El conocimiento del surgimiento y desaparición de los fenómenos (udayabbaya-ñāṇa).
Parte superior: «En este punto, uno se concentra únicamente en el surgimiento y la cesación (simbolizados aquí por el niño y el cadáver). Al reflexionar sobre el surgimiento y la cesación, uno progresa hacia un conocimiento profundo que considera todo el proceso del nacimiento, la vejez y la muerte. Naturalmente más amplio en su alcance, este último conocimiento ofrece impresiones generales e inespecíficas, mientras que si comparamos el conocimiento del surgimiento y el cese con sammasana-ñāņa, se puede ver que el primero es más especializado y exacto» (Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).

El conocimiento de la disolución (bhanga-ñāna)
Parte inferior de la imagen: «La imagen muestra a un sabio meditando sobre un cadáver. Aquí, el aspirante ignora el aspecto ascendente y dedica su mente exclusivamente al aspecto de la cesación para descubrir en profundidad que todas las cosas cesan continuamente. Esta es la segunda etapa del conocimiento profundo.
El conocimiento del miedo (bhaya-ñāṇa) (continuación)
«La parte superior de la imagen ilustra la visión profunda derivada de la concentración en el temor de todas las cosas compuestas (sarikhāra). Los tres ladrones representan los tres estados de existencia (bhava): kāmabhava, rūpabhava y arūpabhava; o existencia sensual, la existencia de forma sutil y la existencia sin forma, todos ellos temibles, impermanentes, insatisfactorios y carentes de alma o yo. Por lo tanto, no son deseables.
La existencia sensual incluye el nacimiento humano y las condiciones animales que conocemos bien, además de otros estados, todos lamentables, como los de los espíritus hambrientos y los espectros infernales, que, por supuesto, suelen ser invisibles. También se encuentran aquí los seis cielos celestiales de los placeres sensuales.
En el segundo estado de existencia están los diversos niveles de los mundos de Brahma correspondientes al logro de absorciones mentales (jhāna) más allá del rango de la sensualidad en el que la forma es muy sutil.
Los tipos de existencia sin forma corresponden a los logros sin forma (arūpa-samāpatti) en los que solo existe la experiencia de la mentalidad sutil (nāma), más allá del alcance de cualquier tipo de cuerpo (rūpa).
El nacimiento en todos estos estados está regido por el kamma o las acciones intencionales del individuo. Todos estos estados de existencia, incluidos los cielos e infiernos, son impermanentes»(Buddhadāsa Bhikkhu, 1960).
Imágenes de influencia zen (↑)















«La imagen de un hombre sentado sobre una flor de loto en la boca de una serpiente, sin ser mordido por esta, muestra que comprende la verdad del sufrimiento. Conoce el funcionamiento de los cinco órganos sensoriales (ojos, oídos, nariz, lengua y piel). Puede ver cómo los cinco agregados (skandhas), a saber, forma, sensación, percepción, volición y consciencia, trabajan juntos para generar experiencia personal en sus actividades diarias. Puede ver que hay muchas maneras en que una persona contribuye activamente a su propia experiencia de inquietud mental y sufrimiento» (Fuente: Siddhartha Way: Atammayataram Buddhist Monastery Gallery, Woodinville).
La misión budista: «La existencia del budismo es para la erradicación de estas cosas» (↑).

«El Asiento Vajra bajo el Árbol Bodhi simboliza la Iluminación del Buda. Está adornado con el símbolo Triratna, o la marca de la Triple Joya: el Buda, el Dhamma (las enseñanzas budistas) y la Sangha (la comunidad). La Rueda del Dhamma representa la enseñanza del Buda. Tras su Iluminación, el primer sermón del Buda puso en marcha la Rueda, y con sus primeros discípulos la Triple Joya se completó.
En esta pintura, a medida que la Rueda gira a lo largo de su trayectoria, aplasta la violencia, los ritos y rituales, el engaño, la superstición, la posición social, la devoción ciega al maestro, la obsesión con las escrituras, la obsesión religiosa, la obsesión con el cielo y el apego al egoísmo. Estos obstáculos impiden comprender la esencia de las enseñanzas del Buda y alcanzar el despertar espiritual y la liberación. Por lo tanto, la misión del Monasterio Suan Mokkhabalarama y de todos los budistas es promover la erradicación de estos obstáculos. El mural original fue pintado por los discípulos de Buddhadasa Bhikkhu a petición suya y se exhibe en una de las paredes principales del Teatro Espiritual del Monasterio Suan Mokkhabalarama, en el sur de Tailandia.
Cabe destacar que el Triratna era el símbolo del budismo durante la época del rey Asoka el Grande, hace más de dos mil años, antes de que comenzaran a crearse imágenes de Buda. El símbolo del Triratna se compone de un loto floreciente en un círculo, que simboliza el nacimiento de Buda, y dos llamas resplandecientes sobre él, que simbolizan el Dhamma y la Sangha. Entre las dos llamas se encuentra el Srivatsa, un símbolo auspicioso de uso común en aquella época. Otros símbolos populares de esa época incluyen la esvástica y las huellas de los pies de Buda. La imagen de Buda también se omitió deliberadamente de las escenas en las pinturas y esculturas budistas de ese período». Texto: El teatro espiritual: un legado para la humanidad.


Jesús predicando la no violencia y sus seguidores matándose unos a otros con sus guerras y su devoción a la riqueza (Guerra mundial 1914). Fotografías: Rubén Carrera.


Poema en la ilustración:
«Mi mano sola aplaude con el sonido de un trueno.
Tus manos, necesitas ambas para aplaudir.
El sonido de mi mano resuena universalmente;
El sonido de tu mano sólo se escucha a poca distancia.
El sonido de la vacuidad cubre el caos del mundo;
y es más beneficioso en el camino de la paz.
La voz del silencio cubre todo el sonido del universo.
Mis oídos solo pueden oír su forma (la voz);
Por muy fuerte que sea el sonido del mundo, no puedo oírlo;
porque mi mente sólo responde al silencio.
Es un sonido diferente al sonido del mundo;
es fuerte más allá de toda descripción.
¡Una mano puede aplaudir. ¡Escucha!
¡Qué sublime! que la mente no busque nada,
sin aferrarse a nada; no se preocupa por nada,
desafiando siempre todas las miserias».






Frisos de la planta baja (↑).














Columnas.












Puerta.



Primera planta (↑).






Murales de la primera planta









Las etapas de la meditación samatha
La imagen, de origen tibetana, muestra el proceso de aclarar la mente a través de las nueve etapas de la meditación samatha. Bajo estas etapas se encuentra un retrato de milarepa, uno de los yoguis más influyentes en el budismo tántrico tibetano. Esta es la interpretación tibetana sobre la imagen:
«En la parte inferior, vemos al practicante, con una cuerda en una mano y un gancho en la otra, persiguiendo a un elefante guiado por un mono. El elefante representa la mente del meditador; un elefante salvaje o inexperto puede ser peligroso y causar una enorme destrucción, lo mismo ocurre con la mente. Cualquier sufrimiento que tengamos ahora se debe a que la mente es como un elefante salvaje e inexperto.
Al comienzo del camino, el elefante es negro, lo que representa el embotamiento o el hundimiento mental. El mono que guía al elefante representa la distracción. Un mono no puede permanecer en silencio ni un instante; siempre está parloteando o inquieto y todo le resulta atractivo. Al igual que el mono que va delante guiando al elefante, nuestra atención se distrae con objetos sensoriales.
La persona detrás del elefante representa al meditador que intenta entrenar su mente. La cuerda en la mano del meditador representa la atención plena y el gancho la consciencia. Usando estas dos herramientas, el meditador intenta dominar y controlar su mente.
Al principio, al igual que el elefante que sigue al mono ignora a quien lo persigue, el practicante pierde el control de su mente. En la segunda etapa, el practicante, que casi ha alcanzado al elefante, logra lanzar la cuerda alrededor de su cuello. Este mira hacia atrás; esta es la tercera etapa, donde la mente puede ser ligeramente restringida por la atención plena. Aquí aparece un conejo en el lomo del elefante, simbolizando un sutil embotamiento, que antes podría haber parecido un estado de concentración, pero que ahora puede reconocerse como el factor dañino que es. En estas primeras etapas debemos usar la atención plena más que la consciencia.
Progresivamente, el elefante se va tranquilizando hasta llegar al punto de que el practicante puede sentarse a meditar mientras el elefante duerme plácidamente cerca; en este momento, la mente puede concentrarse sin esfuerzo durante largos períodos: días, semanas o incluso meses. En la última etapa vemos al meditador sentado sobre el elefante, significa el logro real de una mente en calma mental. El meditador está sentado sobre el lomo del elefante sosteniendo una espada, en este punto, el practicante comienza un nuevo tipo de meditación de introspección, con la que se busca comprender la naturaleza de la realidad» (texto: Norbulingka Institute).

Venta de entradas al cielo.
«La imagen representa el egoísmo humano, llevado a otro nivel donde las túnicas monásticas se utilizan como una herramienta para ganarse la vida, explotando lo que se llama «cielo» para engañar y extorsionar a los aldeanos» (fuente: Siddhartha Way: Atammayataram Buddhist Monastery Gallery).

La Rueda de la Vida
«Buddhadasa Bhikku enfatiza que las referencias del Buda al nacimiento y al renacimiento no se refieren a la llegada física al mundo a través del vientre materno. Más bien, se refieren al nacimiento del «yo» o «ego» que surge en la mente, como puede ocurrir y repetirse muchas veces a lo largo del día, dando lugar al sufrimiento. Para Buddhadassa Bhikkhu, la comprensión adecuada de la Ley del Surgimiento Dependiente (Paṭiccasamuppāda) es esencial. Demuestra mediante una cadena de doce eslabones cómo la ignorancia de la interdependencia natural de todas las cosas alimenta un ciclo continuo de sufrimiento en nuestras vidas. Pero al comprenderlo, el ciclo puede romperse. El sufrimiento cesa […] Al igual que la enseñanza que representa, comprender el simbolismo de la obra de arte de la Rueda de la Vida puede llevar tiempo. A continuación, se presenta la interpretación ofrecida por Buddhadasa Bhikkhu.
El demonio negro en la cima, que sostiene y devora la rueda, simboliza el tiempo. Las cinco calaveras en su cabeza representan los Cinco Agregados: corporeidad, sentimiento o sensación, percepción, formaciones mentales y consciencia. El estado original de la mente es claro y carente de identidad. Cuando la mente se apega a estos Cinco Agregados con un sentido de «yo», «mí» y «mío», la vida es consumida por el tiempo, lo que resulta en un gran sufrimiento.
La rueda, compuesta por cuatro círculos, representa los diferentes estados mentales cuando la vida es consumida por el Demonio del Tiempo. El círculo más pequeño, en el centro, muestra un pollo, un cerdo y una serpiente mordiéndose la cola. Esto ilustra el poder corruptor de las tres raíces malsanas (kilesa): el apego, la aversión y la ignorancia. Estas raíces malsanas empañan la mente lúcida original e impulsan acciones nocivas. Esto da lugar a un ciclo interminable de impurezas, acciones y consecuencias, que resulta en la rueda de renacimientos, que aprisiona a los seres en un sufrimiento infinito.
Rodeando el centro, el siguiente círculo de la rueda ilustra aún más cómo el ciclo de acciones y consecuencias alimenta incesantemente la rueda de renacimiento. Esta capa se divide en blanco y negro. El lado negro representa las condiciones kármicas negativas, como las acciones malsanas, el mal, el sufrimiento y el infierno, mientras que el lado blanco simboliza las condiciones kármicas positivas, como las acciones virtuosas, la virtud, la felicidad y el cielo. Aunque los seres en la mitad blanca realizan buenas obras y se avergüenzan de hacer el mal, aún se aferran al mérito, la virtud, la felicidad y el cielo con el sentido del «yo», «mí» y «mío». En consecuencia, la mente aún no es libre y, por lo tanto, no puede elevarse verdaderamente por encima de las malas y las buenas obras.
El siguiente círculo de la rueda consta de los cinco reinos de los diferentes estados mentales de la vida cotidiana. Estos reinos surgen siempre que la mente entra en contacto con los objetos sensoriales mientras carece de sabiduría. Así, la mente se aferra al sentido de «yo», «mí» y «mío» y cambia de un estado a otro en los cinco reinos. La sección superior derecha representa el reino de los seres humanos, que surge cuando la mente está en un estado moderado sin sufrimiento extremo, propicio para el aprendizaje y la meditación. En el sentido de las agujas del reloj desde la primera sección está el reino de los espíritus hambrientos, que muestra la mente llena de ansia y codicia. A continuación está el reino de los seres infernales, que surge cuando la mente arde de ira, ansiedad y sufrimiento, y es incapaz de descansar en paz. El reino de los animales representa la mente dominada por los instintos animales, es decir, los antojos de comida, la cobardía, el deseo sexual y la somnolencia. Finalmente, el reino de los seres celestiales surge cuando la mente, aunque avergonzada de cometer malas acciones, todavía está apegada a la virtud y la felicidad, lo que hace que uno busque constantemente la felicidad y luche para competir por ella.
El círculo más externo representa los doce vínculos causales del Surgimiento Dependiente (Paṭiccasamuppāda), explicando los doce factores mentales interrelacionados que llevan a los seres al sufrimiento y a quedar ciegamente atrapados en el ciclo de la existencia. El vínculo de la ignorancia se ilustra con un anciano ciego guiado por un niño que no sabe adónde va. La ignorancia conduce a formaciones volitivas, como las representadas por el alfarero que fabrica vasijas de barro. Los siguientes diez vínculos causales son: la conciencia; la mente y la materia; las seis bases sensoriales; el contacto; el sentimiento o sensación; el anhelo; el apego o apego; el proceso de devenir; el nacimiento; y la decadencia y la muerte. Debido únicamente a la ignorancia, estos vínculos causales surgen en una rápida secuencia y conducen al sufrimiento.
En la esquina superior derecha de la pintura, Buda muestra a su discípulo la manera de escapar del cruel ciclo del nacimiento y la muerte. Señala la Rueda de la Verdad, situada en la esquina superior izquierda. La Rueda de la Verdad representa las Cuatro Nobles Verdades, o el conocimiento y las prácticas que conducen a la liberación del sufrimiento. Las Cuatro Nobles Verdades explican la naturaleza del sufrimiento, su causa, su cesación y el Noble Óctuple Sendero, que es el camino que conduce al cese del sufrimiento. Las Cuatro Nobles Verdades, cada una con los tres aspectos del conocimiento intuitivo, conforman la visión intuitiva de doce pasos, representada por los doce radios de la Rueda de la Verdad. Siguiendo el Noble Óctuple Sendero con sabiduría y siendo constantemente conscientes de cada proceso mental y de cada momento de contacto, podemos liberarnos de la ignorancia y el sufrimiento» (fuente: Archivos de Buddhadasa Indapanno).


El relato zen del pastoreo de bueyes
«La literatura zen clásica es principalmente de naturaleza artística, e incluye dibujos, pinturas, poesía y koans (enunciados o preguntas paradójicas). Las imágenes (y poemas) del pastoreo de bueyes zen se encuentran entre las más conocidas y se pueden encontrar en templos zen de todo el mundo.
[…] capturar o domar un buey es una metáfora de la vida humana. Representa cómo la vida de una persona común se transforma en una vida supramundana o liberada, como se explica en las enseñanzas del budismo zen.
El ser humano nace con ignorancia, sin saber la razón de su nacimiento. Así, lucha por encontrar el sentido de la vida hasta alcanzar el mayor éxito mundano y cosechar sus frutos. Tras disfrutar al máximo del mundo, se desencanta de todos los logros y placeres mundanos, abandonándolos para buscar la felicidad más allá del mundo.
Finalmente, uno comprende la vacuidad de todo y se libera por completo de todos los apegos. Renace figurativamente como una persona liberada, sin ninguna causa, y comienza a vivir una vida iluminada y caritativa, dedicada exclusivamente al beneficio de los demás» (fuente: Archivos de Buddhadasa Indapanno)

Para leer más.
Buddhadāsa Bhikkhu utilizaba imágenes para enseñar el Dhamma. Muchas de estas imágenes vienen de un antiguo manuscrito tradicional encontrado en Chaiya, provincia de Surat Thani. Esas imágenes, junto a otras, fueron replicadas en el teatro espiritual. En el artículo que aquí finaliza, he utilizado el comentario directo de Buddhadāsa Bhikku (1960) Teaching dhamma by pictures. Explanation of a Siamese Traditional Buddhist Manuscript.
Artículos sobre Buddhadāsa Bhikkhu:
Buddhadāsa y los lenguajes del Dhamma (I), por Óscar Carrera (segunda parte).
Buddhadasa y la teoría del socialismo dhámico, por Tavivat Puntarigvivat.
Ajahn Buddhadasa y la comprensión interreligiosa, por Santikaro Upasaka.
Páginas web de referencia
Archivos de Buddhadasa Indapanno: “Dado que el verdadero Suan Mokkh solo se encuentra en la naturaleza de la mente silenciosa, cualquier intento de hablar de él es virtual, ya sea en charlas, libros o en el ciberespacio. Aquí intentamos extender los descubrimientos de Suan Mokkh a los 84.000 mundos virtuales”.
Página sobre Suan Mokkh en los Archivos de Buddhadasa Indapanno.
Página oficial de Suan Mokkh: https://www.suanmokkh.org.
Siddharta way. Galería del Monasterio Budista Atammayataram (réplicas de Suank Mokkh): https://www.siddharthaway.com/gallery.
monasterios que han creado su propio teatro espiritual con réplicas de las obras de Suan Mokkh:
Wat Pa Non Kut Lom en la provincia oriental de Sisaket, tailandia.
«Phra Ajarn Ravi (Phra Kru Charu Thammaphimon), abad de Wat Pa Non Kut Lom, provincia de Sisaket, concibió la idea de construir un teatro espiritual hace tres años, siguiendo el camino que siguió en Suan Mokkhaphalaram y bajo la guía de Ajarn Buddhadasa. Lo ha ido construyendo gradualmente con el apoyo de los devotos, poco a poco, según sus posibilidades» (Fuente: pagoda.or.th). En el artículo de la fuente puede verse una galería de imágenes sobre la construcción.
Wat Atamma, en Washington, USA.
Página oficial
Todas las fotografías sin atribución explícita han sido realizadas por Rubén Carrera en Suan Mokkh en 2018.
